Al igual que los menores de 25 años, la llamada "Tercera Edad" es también un grupo de alto riesgo si hablamos de siniestralidad, tanto como conductores, como peatones.
Factores como la mejor calidad de vida y los excepcionales avances en la medicina moderna, han logrado que los mayores de 60 años sean personas con una mayor esperanza de vida. Por ello, la Tercera Edad, es un grupo que va tomando cada vez más importancia, ya que se estima que para el año 2020 en Europa el 25% de la población será mayor de 60 años. Y si se mantiene la media actual, dos terceras partes de esa población serán conductores, por lo que se debe prestar especial atención al asunto.
En España, los permisos de conducir carecen de límite de edad a la hora de la renovación, aunque a partir de los 45 años las revisiones médicas se han de pasar cada cinco años, y desde los 70 deben de ser anuales. También cabe destacar, que a partir de los 65 años no se puede obtener un permiso de conducir nuevo, salvo que se tuviese antes otro de clase igual o superior.
Los principales problemas por los que no se renueva el permiso de conducir a los mayores son visuales, psicológicos, auditivos, debido a enfermedades cariocirculatorias, o por limitaciones de movilidad.
Con respecto a los seguros, las aseguradoras de vehículos consideran que a partir de los 65-70 años estamos hablando de un nuevo grupo de "alto riesgo", de la misma forma que lo hacen con los conductores jóvenes que tienen edades comprendidas entre 15 y 24 años, aunque estos datos varían en función de la aseguradora. Además, en el caso de los mayores, las lesiones recibidas son de mayor importancia, tanto por su intensidad como por los periodos de recuperación.
A medida que se envejece, la percepción de la realidad comienza a ser erronea, provocando que no se tenga toda la información en un caso extremo, o que se tarde más en reaccionar y, por tanto, aumente el riesgo de sufrir un accidente, tanto como peatón como conductor. Los principales problemas que surgen a medida que se envejece son de tres tipos: visuales (disminución de la agudeza visual, deslumbramientos de noche, medir mal las distancias, etc ...), motoras (lentitud en las reacciones, coordinación lenta en los movimientos, mayor facilidad de ser afectado por sueño, ...) y auditivas (imposibilidad de determinar la procedencia exacta de los sonidos, ...).
También es muy típico, entre personas mayores, tener una mayor sensación de autoconfianza, pensando que la "experiencia" suple cualquier defecto de la edad o que por ser personas mayores tienen prioridad, por ejemplo, cruzando la calle por una zona indebida. Otro peligro alternativo es el mayor consumo de fármacos, muchos de ellos con efectos secundarios que afectan a todo el que los consume, pero mucho más a las personas mayores.
Como conclusión, habrá que prestar mucha atención en el futuro a este segmento de la población, pues cada vez es más numeroso y necesita que se diseñen permisos, seguros, y automóviles adaptados a sus necesidades.
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