Un 44% de los españoles entre 50 y 64 años estaría dispuesto a "hipotecar su vivienda" en caso de tener graves dificultades económicas para afrontar la vejez, según la fundación Edad y Vida. De hecho, las entidades financieras ya hace tiempo que han desarrollado diversas fórmulas, como las "hipotecas inversas", para convertir las viviendas en propiedad en instrumentos de financiación de las personas mayores. A pesar de que existen buenas perspectivas para este segmento financiero, la cultura de la propiedad y de la herencia dificultan el crecimiento de este negocio.
La vivienda supone el 90% de la riqueza de los hogares con un cabeza de familia mayor de 65 años. En este contexto, se calcula que "una cuarta parte de los ancianos mueren ricos de patrimonio, mientras que pasan con dificultades económicas sus últimos años", según Vida Caixa. Ante esta evidencia, las entidades financieras han desarrollado en los últimos años diversas fórmulas para que esta tendencia se minimice, ofreciendo a los mayores un "sueldo" mensual a cambio de dejar a la entidad la propiedad de su vivienda cuando mueran. Para ello existen diversos productos, entre los que destacan las conocidas "hipotecas inversas" o la "vivienda-pensión".
Pero el desarrollo de estos negocios se topa en España con algunas dificultades propias de una cultura en que la propiedad es un valor muy arraigado. De hecho, se calcula que el 90% de los españoles mayores de 65 años poseen al menos una vivienda en propiedad, y sólo el 44% de los que ahora tienen entre 50 y 64 años estaría dispuesto a hipotecarla para asegurar su vejez. ¿Por qué? Principalmente porque el deseo de estas personas es dejar esta vivienda en herencia a sus descendientes, para ayudarles a mejorar su calidad de vida en la mayoría de los casos.
Hacia un "individualismo económico"
Este altruismo que ha marcado la tendencia popular a acumular riqueza para dejarla en herencia podría tener los días contados. Según Albert Vergés, Director General de Edad y Vida, "el individualismo económico es una tendencia que cada vez se observa con más claridad, y que incidirá en la concepción que las personas tienen de su vivienda, que pasará de ser un patrimonio intocable a un potente instrumento de financiación".
En este sentido, las previsiones de negocio de las entidades financieras están muy claras. En 2050, España será el segundo país más envejecido de la OCDE, después de Japón. "Ello creará una multiplicación de las situaciones de dependencia", explica Vergés, "que ya se han empezado a prevenir desde el Gobierno, y que supondrá un desembolso del 1% del PIB anual para financiar a más de 1,5 millones de personas en 2015".
El más que estudiado colapso del sistema de pensiones en un contexto en el que, prácticamente, habrá un trabajador en activo por cada jubilado, hacen que las soluciones basadas en la venta de patrimonio inmobiliario tengan buenas perspectivas de éxito, como fórmula para complementar las escasas pensiones que se recibirán del Estado.
No obstante, según Vida Caixa, "estos productos financieros resultan más atractivos a personas mayores de 70 años que a los que se sitúan entre los 60 y los 65 años". La explicación es muy sencilla: el importe del "sueldo" a percibir se calcula a partir de la esperanza de vida del propietario de la vivienda. En España, la esperanza de vida se sitúa entorno a los 79 años, y por tanto, a una persona con 60 años, habrá que pagarle menos dinero al mes pero durante más tiempo que a una de 70. A pesar de que el total final sea exactamente el mismo, "las personas de 60 a 65 creen que lo que reciben no compensa el hecho de hipotecar su vivienda, mientras que los más mayores están satisfechos con unas mensualidades elevadas".
Fuente: noticias.com
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