Los ciclistas tienen el mismo derecho que los conductores de vehículos a motor a circular por las carreteras españolas. Por eso, ambos tienen la responsabilidad de entenderse y facilitarse mutuamente la circulación.
A continuación vamos a ver algunos datos importantes sobre lo que les gustaría a unos y a otros:
Los ciclistas son más vulnerables que los conductores. Los conductores tienen una responsabilidad mayor. La lluvia, el viento y la poca visibilidad afectan mucho más a los ciclistas.
Los ciclistas están siempre amenazados por conductores temerarios. Los ciclistas tienen todo el derecho a circular y necesitan mayor espacio en los cruces y en las rotondas donde los automóviles reducen su velocidad, posición y dirección.
Los ciclistas no se separan de los arcenes para irritar a los conductores, lo hacen para:
Los ciclistas se exponen cuando giran a la izquierda y necesitan una mayor consideración por parte de los conductores, sobre todo en carreteras con varias vías de circulación.
Los ciclistas se ven obligados a circular entre tráfico más rápido cuando hay vehículos aparcados en doble fila, sobre las pistas especiales para bicicletas, o sobre los arcenes.
Los ciclistas sufren peligrosos deslumbramientos cuando otro vehículo circulando de frente no baja las luces largas.
Los ciclistas puede circular a veces a velocidades superiores a los 50 kilómetros por hora.
Pensar como ciclistas.
Bajar su velocidad y conducir de forma suave. Mantener los límites de velocidad. Estar atentos a cualquier falsa maniobra de un ciclista, especialmente cuan hay mucho viento, carreteras en mal estado o, cuando el cansancio al final de una prolongada cuesta hacen su marcha titubeante por causa de la fatiga.
Señalar siempre en las rotondas y cada vez que se adelante a un ciclista.
Vigilar en el retrovisor la presencia posible de un ciclista cuando se gira a la derecha evitando cortarle el paso obligándole a frenar.
Dejar espacio lateral, al menos un metro y medio (lo dice el Reglamento de la Circulación español) y nunca forzar el adelantamiento. Ser paciente, unos pocos segundos detrás de un ciclista no afectan nunca al tiempo invertido en un viaje.
Los ciclistas necesitan espacio y tiempo cuando giran a la izquierda.
Aparcar con cuidado. Mirar siempre antes de abrir una puerta.
En los cruces usar siempre las luces bajas.
Tener en cuenta la velocidad de las bicicletas. Pensar que la bicicleta es también un vehículo.
Los conductores se enfadan cuando los ciclistas circulan sin luces durante la noche, se saltan los semáforos, van formando grupos numerosos que ocupan casi todo el carril, y entran y salen de la vía ocupando las aceras.
Los automóviles circulan normalmente a mayor velocidad que los ciclistas y disponen de menos tiempo para reaccionar.
Los conductores se muestran inseguros cuando los ciclistas hacen movimientos inesperados o conducen en zigzag.
Los conductores no siempre comprenden que algunas carreteras en mal estado, los cruces y las condiciones del tráfico pueden causar problemas a los ciclistas.
Respetar las normas del tráfico.
No saltarse los semáforos.
Circular por el asfalto salvo que existan pistas especiales.
Circular por dirección prohibida, salvo que las señales lo permitan.
Utilizar los pasos de peatones para circular.
Anticiparse, prevenir las maniobras de los conductores, mirarles a los ojos.
Dejarse ver. Circular por los arcenes y usar ropas claras. Siempre llevar las luces encendidas durante la noche o con mala visibilidad.
Mostrar a los demás conductores sus intenciones. Antes de arrancar señalar la maniobra antes de arrancar, detenerse o cambiar de dirección. Circular en línea recta al pasar por líneas de coches aparcados sin zigzagear entre ellos.
Avanzar cuando es seguro y conveniente. Circular de dos en fondo a menudo es bueno y está autorizado en España pero sin ralentizar el tráfico cuando no es necesario.
Circule seguro y sin titubeos, eso ayuda a que los demás sepan siempre cuales son sus intenciones.
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