El seguro de automóvil, que cubre al conductor ante posibles siniestros, supone un importante gasto que dependerá de diversos factores, tales como la edad, el sexo, la antigüedad del carné, el estado civil, el tipo de vehículo a asegurar o el uso de a éste, entre otros.
Tener el coche sólo es el principio. Y es que, escoger el seguro de automóvil adecuado es incluso más difícil que elegir el modelo de vehículo. En primer lugar hay que tener claro de lo que estamos hablando. El seguro de coche es un acuerdo entre una compañía de seguros y el asegurado.
Este compromiso se materializa en un contrato de seguros, que establece que la compañía reciba el valor de la prima acordada a cambio de que se haga responsable de la obligación de pagar las indemnizaciones en caso de siniestro.
La prima es el precio del seguro, el cual se establece teniendo en cuenta diversos factores, tales como la edad, el sexo, la antigüedad del carné, el estado civil, el tipo de vehículo a asegurar o el uso que se le de a éste, entre otros.
Las compañías aseguradoras establecen sus precios en función de las estadísticas, de modo que a mayor probabilidad de sufrir un accidente, mayor cuota a abonar. Es por esa razón por la que tanto los mayores de 25 como las mujeres han de pagar primas más bajas, ya que las estadísticas reflejan que tienen un menor índice de siniestralidad debido a su prudencia.
Asimismo, echando mano de los recuentos, las compañías han llegado a la conclusión de que las personas casadas tienden a tener menos accidentes que los conductores solteros.
El uso que se le de al vehículo influirá en la frecuencia, y con ello en la probabilidad de tener algún tipo de percance. Al aumentar la frecuencia aumentan las probabilidades.
Son muchas las variables que las aseguradoras tienen en cuenta a la hora de establecer el precio de la prima. Es por ello, que el conductor ha de estudiar bien la situación para escoger aquel seguro de automóvil que mejor se ajuste a su perfil. Expondremos aquí las variables más significativas a la hora de elegir uno u otro tipo de seguro, para que éste, además de adaptarse a las características del asegurado, le ofrezca un precio razonable.
Los jóvenes menores de 25 años se encuentran con diversos inconvenientes a la hora de contratar un seguro a un precio asequible, como son la reducida experiencia en conducción y la antigüedad del carné.
Aunque lo ideal para estar bien asegurado es un seguro a todo riesgo, existen otras opciones más económicas.
Los conductores más precavidos pueden optar por un todo riesgo con franquicia, de modo que obtengan las coberturas de un seguro a todo riesgo pero a un precio más factible. Esta clase de convenio supondría que el cliente pague una parte del importe del siniestro.
Otra opción es un seguro a terceros ampliado, de forma que el cliente se asegura la protección ante daños provocados a terceros, aunque no ante los causados en su propio coche. Además, estaría cubierto por robo, incendio y la pérdida del vehículo.
Un consejo. Si eres menor de 25 años intenta ser cuidadoso y evitar los siniestros en la medida de lo posible, ya que esto repercutirá en la bonificación, pudiendo reducir el coste del seguro en el futuro.
Una bonificación es una reducción sobre la tarifa base que posee la compañía. Por el contrario, una penalización es un recargo sobre dicha tarifa base.
Pasada la franja de los 25 años los conductores lo tienen más fácil a la hora de contratar un seguro, puesto que el índice de siniestralidad se reduce gracias a la experiencia acumulada. Por esta razón, lo más recomendable es contratar un todo riesgo con franquicia.
Sin embargo, si el cliente está casado pero todavía no tiene hijos es preferible que negocie un seguro a todo riesgo, siempre y cuando su situación económica se lo permita, claro está.
Por su parte, los matrimonios con hijos están considerados por las aseguradoras como el público con menor índice de siniestralidad, por lo que los recargos serán menores.
En este caso el mejor seguro sería uno a todo riesgo con franquicia (pudiendo ser ésta de 300 euros), o, cuando se disponga de un alto nivel de bonificación, uno a terceros ampliado a partir del tercer año de vida del vehículo.
Para los jubilados es recomendable un seguro a todo riesgo con franquicia (siendo ésta de 150 euros), o uno a terceros ampliado cuando se tenga un alto nivel de bonificación.
Hay que decir que el seguro de automóvil es algo importante, no sólo porque cubre al conductor ante posible siniestros, sino también porque representa un importante gasto, razón por la cual es fundamental estudiar adecuadamente el seguro que más nos convenga según nuestra situación personal.
Fuente: el mundo
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