Precios competitivos y condiciones ventajosas para adquirir un automóvil son las principales bazas de los concesionarios multimarca, que poco a poco se abren paso en el mercado.
Tener coche se ha convertido en una necesidad, y quien más quien menos, hoy todo el mundo es propietario de un automóvil. Nuevos o de segunda mano, en España se vende todo. Tanto, que es el quinto país de la Unión Europea en ventas de automóviles, a lo que contribuye en gran medida el hecho de que los precios de los coches se mantengan estables. Pero también, la existencia de los concesionarios multimarca que, desde su nacimiento en 1981, han abierto el abanico de posibilidades de compra para quien desee adquirir un automóvil, ofreciendo precios competitivos y condiciones de financiación muy ventajosas respecto a las que ofertan los concesionarios oficiales.
La tendencia a comprar en este tipo de establecimientos va al alza, y según un estudio realizado por una importante entidad crediticia, en 2010, el 50% de las ventas totales de coches se realizarán en establecimientos multimarca, que cuentan además con un poderoso aliado: Internet. Pero, ¿qué es exactamente un concesionario multimarca?
Se trata de concesionarios en los que se venden coches de diferentes marcas, tanto nuevos como de ocasión y de kilómetro cero. Esta fórmula multimarca se estrenó en 1998 cuando una empresa ideó un sistema de venta que permitía acceder a un vehículo mediante el pago de cuotas mensuales que incluían desde el mantenimiento, hasta el seguro. Todo, salvo la gasolina y la garantía, eran cubiertos por el propio grupo. De este modo era posible negociar buenos precios con los concesionarios. Elena Granados, directora de atención al cliente de una de estas empresas, aclara que no se trata de concesionarios, sino de empresas cuya función es la de colaborar con concesionarios oficiales de diferentes marcas a nivel nacional, ejerciendo como intermediario entre éstos y el cliente.
El negocio de los multimarca funciona por volumen de ventas: Acuerdan con concesionarios, normalmente extranjeros, una serie de descuentos a cambio de un volumen determinado de ventas, fórmula que también utilizan los concesionarios oficiales. En España hay cada vez más negocios de este tipo, aunque Blas Vivas, secretario general de Faconauto -la patronal de los concesionarios de automóviles- señala que lo que realmente existe son recintos donde se venden coches nuevos de diferente marca pero que pertenecen al mismo grupo empresarial, como Mini y BMW o Volvo y Land Rover. En opinión de Elena Granados, los multimarca no dejan de ser competencia de los concesionarios oficiales, por lo que es comprensible que aquellos en los que no compran vehículos puedan sentirse amenazados.
Hace unos años parecía que esta clase de concesionarios iba a despegar en Europa y en España gracias al Reglamento de distribución de Vehículos impulsado por el Comisario Europeo de la Competencia. Según aquella normativa, actualmente en vigor, se eliminaba la obligación de ofrecer un servicio postventa y se impulsaba la compraventa de coches en otros países de la Unión Europea. De este modo se pretendía conseguir precios más homogéneos, dotando a los concesionarios de una mayor independencia con respecto a los fabricantes. La realidad, sin embargo, es que las marcas han aumentado el control sobre los concesionarios, que no pueden intentar iniciativas competitivas. España, concretamente, es uno de los tres primeros países con mayor penetración de concesionarios monomarca, con una cuota del 79%, por detrás del Reino Unido (81%) y Holanda (80%).
Este tipo de concesionarios ofrece servicios que los monomarca no pueden dar, como financiaciones sin entrada y a pagar hasta en 120 meses. También cuentan con precios competitivos a la hora de asegurar el vehículo, y con garantías más ventajosas que las de un vehículo comprado en un concesionario tradicional. Existen otras muchas ventajas adicionales:
El único requisito es pasar esa prueba de emisiones, algo que hasta ahora nadie hacía pues no es obligatoria, pero que algunas marcas (alertadas por este tema) ya están pasando: si la moto que vas a comprar tiene un importador o fabricante «despierto», además de la ficha técnica habitual tendrás un documento (aparte, o un sello adicional en la ficha) en el que se acreditan los gramos de CO2 emitidos por kilómetro recorrido y, en función de la tabla (la misma que los coches), sabrás cuánto Impuesto pagar: nada, un 4,75 un 9,75 o en el peor de los casos un 14,75 por ciento. De hecho, si te saliera «el peor» y con la norma en la mano, puedes acogerte a la normativa anterior y pagar sólo un 12 por ciento.
Fuente: Motociclismo
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